Exposición de Ilustraciones, Francis Marín en Polonia Septiembre 2019

“El dibujo para mí existe ya en el pensamiento. Si los significados completos e invisibles del pensamiento no están en una forma, nunca resultará un buen dibujo. Mi idea sobre los dibujos, como una forma especial de pensamiento materializado, es la siguiente: Son el principio del cambio de la condición material del mundo a través, por ejemplo, de la escultura, de la arquitectura, de la mecánica o de la ingeniería, donde el dibujo no se reduce solo a la concepción artística tradicional”.

Joseph Beuys (Entrevista de Bernice Rose con Joseph Beuys. 18 de Junio, 1984) 

Como Joseph Beuys afirma, no puede haber una transformación de la realidad material sin una aproximación al dibujo. Todo lo que nos rodea ha sido transmutado desde nuestro pensamiento a nuestra mano en un primer acto de dibujo. Cualquier invento, cualquier descubrimiento, cualquier intervención del hombre con la realidad parte de un dibujo. Desde los trazos de nuestros antepasados sobre las paredes de una cueva hasta las últimas investigaciones sobre cómo conquistar la luna.

El dibujo es un cordón umbilical entre las diferentes realidades del ser humano, el pensamiento, la idea, lo metafísico, lo terrenal, lo empírico, lo científico, lo religioso. Como la palabra, el dibujo forma parte de la realidad inmutable del ser.

Tomando consciencia de esta realidad de transmutación de estas diferentes esencias humanas, planteamos un recorrido visual por la obra del dibujante Francis Marín, con la intención de ahondar en este diálogo que sostiene el dibujo con la realidad física y metafísica.

En este caso, el autor nos abre la posibilidad de transformar, como dice Joseph Beuys, la realidad, creando una ventana hacia el paraíso. Esta ventana al paraíso parte de la idea de intervención del mundo que nos rodea, no como un alucinógeno que nos lleva a un mundo inverosímil que nos hace creer en lo que no es creado; por el contrario, en esta selección de dibujos el artista propone creer en lo que se ha creado, creer y recrear el paraíso. Un paraíso como estado contemplativo de la belleza, como esencia misma del ser, habitar para ser habitado desde una experiencia íntima de la creación y el acto de amor que se propone en esa creación.

El dibujo nos permite ir al trazo más íntimo de la expresión, una línea que se asoma entre intentos y errores, pero con una claridad: el dibujo no puede ser si no es en la verdad.

En esta selección de ilustraciones para libros podemos ver cómo el autor confesiona desde las palabras un dibujo claro y concreto, haciendo referencias constantemente a la verdad misma de la imagen. Nos explica con la pureza de un simple trazo de grafito un mundo infinitamente detallado en una unidad del fondo, y la figura, del individuo o tribu, y lo que le rodea, un paraíso que nos hace vislumbrar esa experiencia de unión con un amor infinito. Los personajes parecen emerger en esta naturaleza de plenitud que los envuelve, a veces con una misma presencia real y otras con una presencia irreconocible, pero todos con un trazo claro que nos transmite la intensidad de la esencia de los personajes.

En el caso de los libros ilustrados de Cuentos en Tribu publicados por Editorial OB STARE, podemos observar cómo una infinitud de personajes parecen florecer entre una espesura de vegetación, como si el ser humano y la naturaleza que lo envuelve fueran uno. Esta unidad digna del Edén es un encuentro de reconciliación entre el ser humano y la tierra, entre el ser humano y la creación, entre el ser humano y lo divino, una reconstrucción de la esencia del paraíso que intenta purificar al ser humano.

En otras colecciones de ilustraciones, como puede ser MIRARVM BELVARVM MYSTERIVM, el artista nos abre una ventana hacia la esencia misma del misterio, un diálogo profundo entre la realidad y la fantasía, desde la búsqueda de la verdad y su relación con el ser humano como colectivo y como individuo. Aquí el dibujo se hace más explicativo y realista, curiosamente desarrolla un dibujo más natural para explicar lo irreal jugando con los conceptos de lo que se ve y lo que no se ve.

Todos los libros publicados de Francis Marín tienen la peculiaridad de remitirnos a ese trazo monocromático, sencillo y simple de las formas que nos hace ubicarnos en la verdad de la línea.

Sin embargo, en la obra novedosa del Evangelio Ilustrado de San Juan, la ilustración es fuertemente intervenida por una fiesta de colores que nos evoca a los beatos medievales. Como si, además de la pureza de la línea, el color lo invadiera todo como un encuentro de júbilo. La línea y el color acaban encontrándose en un equilibrio casi sacramental, recordándonos a la intervención del color en el románico medieval.

Así pues, esta exposición nos invita a un viaje de vuelta al Paraíso. Desde una mirada verdadera y limpia tendremos la oportunidad de abrir estas ventanas para contemplar la belleza del paisaje, un dibujo que reconcilia al hombre con el Amor. Así acabamos con la ilustración del cartel de esta muestra, UN corazón enorme que contiene TODO el universo.

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